martes, 19 de mayo de 2009

El “antisemitismo” es la conjura de los necios


Jean Paul Sartre decía hace más de medio siglo que
“ Si el judío no exisitiera los antisemitas lo inventarían”. Y aquí un grupo dobló la apuesta de Sartre. Porque para los agresores que atacaron a la comunidad judía en la celebración del Estado de Israel: “ Si el antisemitismo no existiera lo inventarían para poder justificar su deseo de violencia”. Dudé en si ocupar este texto con tan pocos en una sociedad que no representan aunque integran. Pero me pregunto si la violencia de argentinos dirigida hacia otros argentinos pacíficos nos causa algo: nos averguenza. Y nos agravia como personas, cualquiera sea nuestra creencia. Pero si ante ese acto infame y artero uno no siente que lo es, y no lo rechaza y no siente fraternidad hacia los ofendidos, es que hay algo de ignorancia y de prejuicio que nos alía a esa vergüenza. Igual sería si la comunidad palestina fuera la agraviada. No hay que instalar odios históricos, sino discusiones actuales.
Ante cualquier indicio de antisemitismo o antijudaísmo no queda más que estrechar filas en su condena. El Estado, los medios y los ciudadanos debemos solidarizarnos natural y espontáneamente. No es que haya que pensar en hacerlo para lucir democráticamente. Ni que haya que aparentar una puesta en escena de corrección ciudadana.
Hay que sentirlo como un acto reflejo de reivindicación de la condición humana.
Porque basta un indicio de discriminación religiosa, étnica, cultural o de origen para tomar conciencia de si nos conmueve, o resbala. Si nos pasa esto último es que estamos resbalando por la pendiente del odio que discrimina neciamente al odiado. En aquella formidable novela de John Kennedy Tool, “La conjura de los necios”, los necios del mundo vencen. Los antiojudíos de aquí son necios que no pesan, pero lastiman.

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